Antes de 2017

Nuestra historia
Todas las historias comienzan en algún lugar. La nuestra comenzó con una pregunta.
Una manera más justa de habitar el mundo
No éramos expertos. Éramos personas que se negaban a dejar de buscar.
Esta búsqueda nos llevó más lejos que todas las respuestas que hubiéramos podido imaginar. Cada dificultad se convirtió en una oportunidad para comprender mejor la vida. Cada encuentro enriqueció el proyecto. Poco a poco, una visión echaba raíces.
« Pachatopia pudo nacer y atravesar sus primeros años gracias a la confianza de personas cercanas, compañeros y aliados que apoyaron la visión, a menudo con discreción. »
Entrar en la historia
Una tierra no se conoce en un solo día.


2017
La convicción echa raíces
La adquisición del primer terreno en las montañas de San Carlos marca el paso del sueño a la acción. Una visión todavía íntima se encuentra con un territorio, su historia, sus habitantes y una formidable capacidad de resiliencia.Los años de construcción
Aprender a habitar el territorio
Los medios movilizados no solo permitieron adquirir terrenos, plantar o construir. Hicieron posible una presencia duradera, el aprendizaje del territorio y el nacimiento de una base social y humana.- Crear relaciones duraderas con habitantes y familias
- Buscar al socio adecuado y construir el proyecto con Victor Hugo Contreras Cano
- Hacer crecer progresivamente una confianza mutua
- Crear los primeros empleos y experimentar sobre el terreno
- Transformar los errores y las dificultades en aprendizajes transmisibles
Hoy
Más que una granja
Pachatopia se ha convertido en una aventura colectiva: un equipo, relaciones locales, cultivos, una reserva y un laboratorio vivo. Ahora prepara su evolución hacia una institución capaz de proteger y transmitir esta misión.Memoria y paz
« La paz no solo se firma. Se cultiva en las condiciones concretas de la vida. »
En San Carlos, territorio profundamente marcado por el conflicto, el equipo aprende que la paz crece cuando la tierra alimenta dignamente a las familias, el trabajo ofrece un futuro y el bosque recupera su lugar.
Este proceso no otorga ninguna misión de salvación. Invita a escuchar, reconocer la complejidad de las trayectorias y construir con las personas que habitan el territorio.

San Carlos, Antioquia
Una tierra herida, pero nunca privada de su capacidad para renacer.
Los habitantes reconstruían su futuro. El bosque volvía a crecer. Los ríos seguían fluyendo. La vida continuaba silenciosamente su labor.
Comprendimos que esta tierra tenía tanto que enseñarnos como nosotros podíamos esperar aportarle. Pachatopia se construiría en esta reciprocidad.
Una aventura colectiva
El proyecto creció gracias a los árboles plantados, pero sobre todo gracias a los vínculos creados.
Familias, agricultores, vecinos, voluntarios de todo el mundo, apoyos y aliados aportaron su piedra al edificio. Muy pronto comprendimos que un proyecto como este no podía pertenecer a una sola persona.
« Un bosque nunca crece gracias a una sola semilla. Un movimiento tampoco. »
¿Y mañana?
No sabemos exactamente cómo será Pachatopia dentro de veinte años. Pero sabemos en qué dirección avanzar.
La historia nunca se escribirá únicamente con quienes la comenzaron. Se escribirá con todas las personas que elijan aportar una idea, un árbol, un saber, una sonrisa, un encuentro o un poco de su tiempo.
Quizá la próxima página de esta historia esté esperando simplemente su encuentro.