Benoît y Victor en el territorio de Pachatopia

Nuestra historia

Todas las historias comienzan en algún lugar. La nuestra comenzó con una pregunta.

Una manera más justa de habitar el mundo

No éramos expertos. Éramos personas que se negaban a dejar de buscar.

Esta búsqueda nos llevó más lejos que todas las respuestas que hubiéramos podido imaginar. Cada dificultad se convirtió en una oportunidad para comprender mejor la vida. Cada encuentro enriqueció el proyecto. Poco a poco, una visión echaba raíces.

« Pachatopia pudo nacer y atravesar sus primeros años gracias a la confianza de personas cercanas, compañeros y aliados que apoyaron la visión, a menudo con discreción. »

Entrar en la historia

Una tierra no se conoce en un solo día.

Personas atravesando una puerta entre la vegetación del proyecto Pachatopia
Los caminos, los encuentros y los pasos transformaron poco a poco una intuición en una presencia duradera.
Casa de una parcela del proyecto en las montañas de San Carlos
Una casa en el corazón de las montañas: habitar el territorio antes de pretender comprenderlo.
01

Antes de 2017

Una convicción todavía sin forma

Mucho antes de tener un nombre, Pachatopia existía como una pregunta compartida: ¿cómo responder a las necesidades humanas protegiendo la vida de la que dependemos? La observación, los viajes, los encuentros y los aprendizajes dieron poco a poco una dirección a esta búsqueda.
02

2017

La convicción echa raíces

La adquisición del primer terreno en las montañas de San Carlos marca el paso del sueño a la acción. Una visión todavía íntima se encuentra con un territorio, su historia, sus habitantes y una formidable capacidad de resiliencia.
03

Los años de construcción

Aprender a habitar el territorio

Los medios movilizados no solo permitieron adquirir terrenos, plantar o construir. Hicieron posible una presencia duradera, el aprendizaje del territorio y el nacimiento de una base social y humana.
  • Crear relaciones duraderas con habitantes y familias
  • Buscar al socio adecuado y construir el proyecto con Victor Hugo Contreras Cano
  • Hacer crecer progresivamente una confianza mutua
  • Crear los primeros empleos y experimentar sobre el terreno
  • Transformar los errores y las dificultades en aprendizajes transmisibles
04

Hoy

Más que una granja

Pachatopia se ha convertido en una aventura colectiva: un equipo, relaciones locales, cultivos, una reserva y un laboratorio vivo. Ahora prepara su evolución hacia una institución capaz de proteger y transmitir esta misión.

Memoria y paz

« La paz no solo se firma. Se cultiva en las condiciones concretas de la vida. »

En San Carlos, territorio profundamente marcado por el conflicto, el equipo aprende que la paz crece cuando la tierra alimenta dignamente a las familias, el trabajo ofrece un futuro y el bosque recupera su lugar.

Este proceso no otorga ninguna misión de salvación. Invita a escuchar, reconocer la complejidad de las trayectorias y construir con las personas que habitan el territorio.

Casa y montañas en el territorio de Pachatopia

San Carlos, Antioquia

Una tierra herida, pero nunca privada de su capacidad para renacer.

Los habitantes reconstruían su futuro. El bosque volvía a crecer. Los ríos seguían fluyendo. La vida continuaba silenciosamente su labor.

Comprendimos que esta tierra tenía tanto que enseñarnos como nosotros podíamos esperar aportarle. Pachatopia se construiría en esta reciprocidad.

Una aventura colectiva

El proyecto creció gracias a los árboles plantados, pero sobre todo gracias a los vínculos creados.

Familias, agricultores, vecinos, voluntarios de todo el mundo, apoyos y aliados aportaron su piedra al edificio. Muy pronto comprendimos que un proyecto como este no podía pertenecer a una sola persona.

« Un bosque nunca crece gracias a una sola semilla. Un movimiento tampoco. »

¿Y mañana?

No sabemos exactamente cómo será Pachatopia dentro de veinte años. Pero sabemos en qué dirección avanzar.

La historia nunca se escribirá únicamente con quienes la comenzaron. Se escribirá con todas las personas que elijan aportar una idea, un árbol, un saber, una sonrisa, un encuentro o un poco de su tiempo.

Quizá la próxima página de esta historia esté esperando simplemente su encuentro.