Proteger los bosques y el agua
Preservar las zonas forestales, las fuentes y los corredores de los que depende el equilibrio del territorio.

El laboratorio de la vida
Nuestras acciones no son programas aislados. Componen un sistema donde el bosque, el agua, la agricultura, el empleo y el conocimiento se refuerzan mutuamente.
Actuar sobre el conjunto
El bosque no puede protegerse de manera duradera si las familias no tienen alternativas económicas. La agricultura no puede perdurar sin agua, fertilidad, biodiversidad y conocimientos prácticos.
Preservar las zonas forestales, las fuentes y los corredores de los que depende el equilibrio del territorio.
Reintroducir progresivamente árboles, frutales, cacao, cultivos alimentarios y biodiversidad alrededor del café.
Preparar compost, fermentos y abonos biológicos a partir de los recursos disponibles en el territorio.
Financiar el trabajo de quienes mantienen, observan, cultivan y protegen cada día.
Diversificar la alimentación, la transformación, la acuicultura y las producciones útiles para las familias.
Acoger voluntarios, investigadores y aliados para documentar las experiencias y compartir los aprendizajes.


Producir con la vida
El café y el cacao no están destinados a crecer solos. Buscamos integrarlos en sistemas donde árboles, frutales, plantas útiles, cultivos alimentarios, animales y microorganismos cooperen.
Tomamos con medida ciertos recursos del bosque para multiplicar sus funciones en las zonas cultivadas: microorganismos, materia orgánica, semillas, conocimiento e inspiración.
Esta transición es progresiva. No pretendemos haber alcanzado la perfección. Documentamos los avances, las dificultades y las adaptaciones necesarias.
Descubrir las producciones disponiblesEl trabajo real
Mantener, observar, abrir un paso, preparar el suelo y acompañar una parcela: las transformaciones visibles comienzan con un trabajo humano paciente.




Trabajo · bosque · paz
Cuando un territorio ya no ofrece trabajo digno, el bosque puede convertirse en el último capital disponible: madera, caza, minerales o nuevas tierras agrícolas. Crear empleos ligados al cuidado de la vida cambia esta relación. La protección deja de ser una restricción externa y se convierte en una fuente de dignidad.
En San Carlos, esta dimensión se une a una historia más profunda: la de un territorio que se reconstruye después del conflicto armado. Hacer durar la paz implica volver a hacer posible la vida cotidiana, el trabajo y el futuro.
En Pachatopia, la paz se estudia desde la realidad: la relación con el trabajo, la tierra, el agua, los recursos, la memoria y los demás. Buscamos documentar las condiciones que reducen la dependencia de la violencia y refuerzan la dignidad, la cooperación y la resiliencia del territorio.
La creación de empleos virtuosos puede contribuir a la paz. No basta para explicar ni resolver por sí sola un conflicto tan complejo.

Diversificar para ser resilientes
Piscicultura, cultivos alimentarios, transformación del café y del cacao, valorización de la biomasa, abonos biológicos: cada actividad se piensa para reducir las pérdidas y alimentar otra parte del sistema.
El objetivo no es acumular proyectos, sino comprender cómo pueden cooperar sus flujos de agua, materia, energía y conocimiento.